Ayer fue día de votar. Pero después del partido fuimos todos los aficionados racinguistas los que botamos, pero de alegría y satisfacción. Fue un partido disputado, duro, donde el rival mostró todas sus credenciales, las del líder de la competición. Nuestro Racing, el de Santander, salió un tanto titubeante, pero a medida que el partido iba avanzando, las dudas iniciales se convirtieron en seguridad, en ir a por el rival y en entrar a pelear todos los balones. Ayer se vio garra, una garra que hacía tiempo que el equipo no mostraba. Se peleaban todos los balones, se iba al choque y todo ello para tratar de quitar el control del juego a los ferrolanos. Se vio quien era el equipo local, el aspirante a quitarle esa primera posición. Sin duda, la grada también sabía lo que había en juego, apoyando un poco más de lo que suele apoyar habitualmente.
Todos estos ingredientes, la garra, la intensidad, el apoyo desde la grada y, sobre todo, las ganas, se combinaron a la perfección para conseguir que en determinados momentos, el Racing, el de Ferrol, estuviese encerrado en su campo y tan solo saliera para buscar contras veloces. Ayer sí que salimos todos con la sensación de que nuestro Racing, el de Santander, es el principal favorito para conseguir la primera plaza del grupo.
Y todo ello sin desmerecer en ningún caso a un rival, el Racing, el de Ferrol, que se mostró como el mejor equipo que ha pasado esta temporada por El Sardinero. Un equipo que presionaba, que se posicionaba muy bien y con hombres de una calidad técnica más que interesante. Bien es cierto, que a raíz de la explusión de Dani Rodríguez, los nervios y la ansiedad nos invadieron. A ello, lógicamente, se unió un rival que pudo merecer algo más. Todavía recuerdo el embotellamiento que sufrieron los cántabros durante los diez últimos minutos del partido y solo solventado por el estado de gracia de Dioni, que supo sacar a base de garra, coraje y pelea (pudo haber falta) una jugada aislada para sentenciar el partido.
Sin duda ayer botamos todos los racinguistas, los cántabros, pero no en las urnas (que también), sino en El Sardinero. Y creo que nos hemos convencido, también, de que somos los favoritos a quedar campeones de liga. Hasta ahora sabíamos que teníamos una plantilla con calidad y nivel para conseguirlo. Ayer pudimos ver que, además, tenemos garra, capacidad de sufrimiento, lucha y muchas ganas de hacerlo bien. Si a ello unimos la suerte que suelen tener los campeones, las cosas siempre son más fáciles.
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lunes, 21 de diciembre de 2015
martes, 24 de noviembre de 2015
La importancia de un líder: Borja Granero
El liderazgo es un concepto muy valorado por la sociedad.
Los líderes se muestran como personas con carisma, carácter, orgullo e
implicación en la realización de las cosas que se hacen. Hoy me decido a
escribir sobre liderazgo porque lo quiero aplicar al ámbito futbolístico. A lo
largo de los últimos partidos del Racing, todos coincidimos en que se ha
producido un cambio de actitud en los jugadores. El equipo parece que está
mucho más activado y los partidos los disputa con mucha más intensidad.
Quizás el partido contra la Cultural Leonesa fue la gota que
colmó el vaso. Después de ese partido, la afición se mostraba desconfiada,
arremetía contra los jugadores y, por ende, hacía máximo responsable al
entrenador. Ya en ese partido, Borja Granero reaparecía en la convocatoria
racinguista, aunque no llegó a disputar ni un solo minuto.
Fue en el partido contra el Burgos, donde Granero volvía al
once titular. Y fue en ese partido donde se empiezó a apreciar un cambio en el
estilo de juego del equipo. Borja manda, dirige y corrige a sus compañeros. Se
convierte en la prolongación del entrenador en el campo y, independientemente
del resultado, el Racing juega con otra agresividad de la que, hasta ese
momento, había carecido.
Sin duda, Borja Granero es un jugador de mucho nivel para la
categoría. Ya el pasado año, el Racing echó en falta en exceso la ausencia del
jugador valenciano. Ahora, ya recuperado se ha erigido como el auténtico líder
del equipo, cuya sola presencia hace que sus compañeros se contagien del empuje
y la garra que imprime. Gracias a él, el equipo está mucho más equilibrado, los
rivales llegan menos y las líneas de presión racinguistas se adelantan un poco
más, lo que favorece los robos de balón en campo contrario y los contrataques
cántabros.
Lo cierto es que un solo jugador no cambia radicalmente la
tendencia de un equipo, pero sí que puede ayudar a mejorar determinadas
situaciones. El Racing ha conseguido mantener una racha de tres partidos sin
perder (un empate y dos victorias), aunque el juego todavía dista mucho de lo
deseado. Tampoco se pueden echar las campanas al vuelo ya que estos partidos
han sido contra rivales, a excepción del Guijuelo, de un nivel bastante bajo.
En mi opinión, será en la próxima jornada, contra el
Tudelano, cuando veamos si la presencia de Borja Granero realmente es efectiva
y si el patrón de juego del Racing se va ajustando mientras van llegando los
resultados. El rival es de los de la parte alta de la clasificación, en un
campo difícil y fuera de casa. Ahí veremos si la capacidad de liderazgo de
Borja sigue manteniendo a sus compañeros enchufados, así como el verdadero
nivel del equipo. Si sacamos algo positivo, sin duda la remontada puede empezar
a producirse.
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